martes, diciembre 01, 2009

Darwin 2.0

Presentan el Libro "Darwin 2.0: La teoría de la evolución en el siglo XXI"

Bariloche-La periodista científica Valeria Román visitará la ciudad de Bariloche para presentar el libro “Darwin 2.0” que escribió junto al biólogo Luis Capozzo sobre la fascinante teoría de Charles Darwin que revolucionó al mundo y que sigue dando qué hablar aún a principios del siglo XXI.

El martes 24 de noviembre se cumplen 150 años de la publicación de “El origen de las especies” del naturalista inglés Charles Darwin y para festejarlo una de las autoras del libro, e integrante de la Red Argentina de Periodismo Científico (RADPC), brindará dos charlas en Bariloche, una destinada para el público general y otra para la comunidad científica. También firmará ejemplares de su libro en la librería El Arca.

La visita a Bariloche de Valeria Román –vicepresidenta de la Federación Mundial de Periodismo Científico y periodista del diario Clarín–fue impulsada por el nodo Bariloche de la RADPC, y contó con el apoyo de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), el Instituto Balseiro (IB) y el Centro Atómico Bariloche (CAB).

El lunes 23 de noviembre a las 19 hs., se realizará una firma de libros en la librería El Arca, donde la periodista responderá las preguntas de los asistentes, y compartirá sus experiencias acompañada por comunicadores de la ciencia del Nodo Bariloche de la RADPC. La actividad es gratuita y abierta para todo el público. Lugar: Librería el Arca, Mitre 534, local 3.

El martes 24 de noviembre a las 17.30 hs., Román dará una conferencia sobre el libro “Darwin 2.0” en el cierre del coloquio “Diversidad en Ciencias - Ciencias Diversas. Celebrando el año darwiniano”, organizado por el Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio de la UNRN. La actividad es gratuita y abierta para todo el público. Lugar: Hotel Nevada, Rolando 250.

El miércoles 25 de noviembre a las 10.30 hs. dará una charla destinada a toda la comunidad científica de Bariloche. El tema girará en torno al apasionante desafío de la comunicación de la ciencia y la relación entre científicos y periodistas científicos. Lugar: Salón de actos del CAB/IB, Av. Bustillo, km 9,500.

“A tres meses de su publicación, Darwin 2.0 fue reconocido por investigadores, científicos y periodistas, con reseñas en los diarios más importantes del país, y ya fue presentado por sus autores en nueve ciudades argentinas (La Plata, San Luis y Bahía Blanca, entre otras) con gran concurrencia del público”, según informa la editorial Marea en su sitio web.

El nodo Bariloche de la RADPC se constituyó en 2009, y forma parte de esa red que fue creada en 2007 en la ciudad de Buenos Aires y que reúne a nivel nacional a más de 120 profesionales. Propiciar el intercambio de experiencias, conocimientos e inquietudes entre colegas, y desarrollar actividades de divulgación, debate y reflexión sobre la ciencia, la tecnología y la sociedad, son algunos de sus objetivos.

Fuente: Agencia Digital de Noticias-Río Negro

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viernes, noviembre 13, 2009

La Dimensión Identidad está llegando a su fin


Los no alumnos de nuestra Dimensión decidieron hacer un balance de la Cursada, en el contexto del apasionante Proyecto Facebook.

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miércoles, noviembre 04, 2009

Interesante nota sobre redes sociales

Cuando Internet comenzó a salir del ropero, hablar de virtualidad o de mundo virtual era una constante para referirse a las infinitas posibilidades que se abrían en forma de red, un intento de abarcar y apropiarse de una realidad apenas intuida. Hoy, hacer una separación tajante de lo real y lo virtual como si se tratara de dos universos que apenas se rozan es una forma de simplificar algo mucho más complejo que fuimos construyendo a medida que las nuevas tecnologías y la Web ingresaron en la vida cotidiana.

Como señala Francis Pisani en el libroNativos digitales, de Alejandro Piscitelli, lo virtual y lo real no son mundos opuestos, sino más bien capas de una misma realidad "la nuestra" "vivida en múltiples niveles tanto simultánea como alternativamente". Simultáneamente, por ejemplo, cuando chateamos con nuestro compañero de trabajo ubicado a sólo tres metros de distancia, o cuando asistimos a una conferencia y contamos vía Twitter lo que está pasando.

El fenómeno de las redes sociales proporciona algunas pistas para ver cómo el mundo virtual es parte de la vida real, afectándola, estimulándola, y viceversa. Lo que escribimos y vivimos en estos sitios puede tener incidencia en nuestras emociones y en nuestras acciones, individuales y a veces colectivas. Un ejemplo puede rastrearse en lo que sucedió en abril pasado en Moldavia, cuando un mensaje en Twitter desencadenó una masiva protesta contra el gobierno comunista de ese país, acusado de haber cometido fraude en las elecciones parlamentarias.

Una joven de 25 años compartió su indignación en la red de microblogging y llamó a una movilización por las calles de Chisinau. Lo que supuso iba a ser un encuentro de decenas de amigos terminó siendo una protesta de 20 mil personas. Tal como dijo la joven a la prensa, la apresuradamente denominada "revolución Twitter" fue una muestra de que no se debe subestimar el poder de Internet ni el enojo de los jóvenes contra las políticas gubernamentales.

El protagonismo de Twitter también fue categórico en las pasadas elecciones en Irán. Ante la censura y restricciones del gobierno, la red se convirtió en el principal canal de comunicación de los iraníes para contar la represión y violencia que estaban viviendo. Los mensajes esparcidos en el sitio fueron claves para dar a conocer en el mundo los hechos que el gobierno intentaba ocultar. La indignación contada en 140 caracteres fue tal que el Departamento de Estado de los Estados Unidos solicitó retrasar las tareas de mantenimiento del sitio para no cortar el envío e intercambio de información.

Twitter fue para los iraníes un canal de expresión y desahogo, una manera de saltar la burda barrera de la censura y ubicar a Irán en el centro de la agenda pública. Puentes. Pero la mayoría de las veces no son grandes revoluciones, sino pequeños hechos los que ponen de manifiesto esa relación cada vez más conectada entre lo que alguna vez consideramos mundos escindidos. El reencuentro con viejos conocidos, la organización de eventos y la realización de campañas solidarias a través de redes sociales evidencian nuevas formas de relacionarse, compartir y crear.

Cuando algún hecho público sensibiliza, la repercusión en las redes es inmediata. Basta con darse una vuelta por Facebook para ver la innumerable cantidad de grupos que se crean para criticar medidas de gobierno o hacer catarsis colectiva por asuntos como los reclamos de los municipales de Córdoba o los intentos por cambiar los horarios de salida de los jóvenes.

Hoy, más que nunca, los entornos virtuales forman parte de la vida real. Un trabajo hecho en la cátedra de Procesamiento de Datos de la Carrera de Comunicación de la UBA, dentro del llamado Proyecto Facebook, destaca que las relaciones interpersonales en esta red están fuertemente ancladas al mundo real, a diferencia de lo que ocurría en tiempos del chat y los juegos de rol, donde se inventaban y alternaban identidades circunstanciales.

Lo que hacemos fuera de Facebook repercute de alguna manera en la red, del mismo modo que lo que sucede cuando estamos conectados influye en nuestro mundooff line. El sitio "toma huellas de lo real que hace presentes en lo virtual y viceversa", tal como señala el comunicador Ignacio Uman, en www.proyectofacebook.com.ar. Es así como las redes pueden reafirmar lazos analógicos existentes y facilitar la organización de eventos públicos en el mundo virtual/real, al tiempo que crean nuevos sentidos de comunidad.

En tiempos de conexiones múltiples "al celular, a la Red y a las redes" parece difícil poder delinear fronteras claras entre un adentro y un afuera de Internet. Los cruces, los puentes parecen ser las formas más adecuadas para acercarnos a nuevos modos de construcción de identidades y realidades que difícilmente podamos seguir llamando "virtuales".

Fuente: La Voz del Interior, Suplemento Temas, 18/10/09.
Autor: Patricia Cravero.

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viernes, octubre 23, 2009

Entrevista a David Attenborough

"Es obligación de los divulgadores científicos ayudar a que la gente tenga criterio"

El naturalista David Attenborough recibe hoy el Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales por “sus estudios de la Tierra y de los seres vivos”. El Cultural habla con el divulgador sobre su obra.


Ni Humboldt, ni Lamark ni Wallace ni un naturalista total llamado Charles Darwin llegaron a sospechar de las posibilidades de un medio como la televisión para acercar al gran público el mundo que nos rodea. David Attenborough (Londres, 1926) es, lo sepa o no, heredero de todos ellos en su obsesión por difundir las claves que rigen el orden de la naturaleza y los factores de la biodiversidad.
-¿Cree que los naturalistas son una especie en peligro de extinción?
-No me preocupa si están o no en peligro de extinción porque tengo la seguridad de que, pase lo que pase, siempre habrá gente concienciada y comprometida con la naturaleza.

-¿Le preocupa el cambio climático, cuál cree que serán sus efectos?
-Los efectos del cambio climático serán catastróficos y a escala mundial, sin que nadie pueda escapar a su alcance. Es por eso urgente y prioritario reaccionar con todo lo que esté en nuestras manos para minimizar unos efectos que ya han empezado a notarse en algunas zonas.

-¿Cree que su labor ha conseguido sensibilizar al gran público sobre la problemática que vive el medio ambiente?
-Según datos de Naciones Unidas, más de la mitad de la población del planeta vive en zonas urbanas. Lo que significa que la mayoría de los seres humanos que pueblan hoy el mundo está desconectada, en mayor o menor medida, de la naturaleza. Algunos incluso se pasan semanas sin ver con sus propios ojos algún animal salvaje que no sea una paloma o una rata. Y ocurre, paradójicamente, que nuestra conciencia de la naturaleza y del medio ambiente es hoy mucho más activa que nunca antes en la historia. La televisión misma ha servido de enlace entre esos dos mundos tan alejados. Espero, al menos, que los programas que he realizado en estos años hayan contribuido a tal causa.

-Sin embargo, algunos de los postulados de Darwin siguen sin calar en algunos sectores de nuestra sociedad. ¿Cómo se explica esto?
-Para ciertas personas, algunas de las conclusiones de Darwin sobre el origen de la vida entran en conflicto con sus creencias religiosas. No es la opinión que yo tengo al respecto, desde luego. La realidad sobre la evolución orgánica de las especies es un proceso que se explica en base a hechos científicos, empíricos. El pensamiento religioso se rige por otro tipo de cuestiones. El problema adquiere contundencia cuando esta misma gente no acepta dichas teorías científicas en tanto que contradicen la Creación tal cual fue escrita en el libro de Génesis hace más de dos mil años. Los propios líderes de la Iglesia católica, y me refiero tanto a los que están en Roma como en Canterbury, han aceptado que el relato bíblico no puede ser interpretado siempre de manera literal y que por lo tanto no hay motivo para el conflicto entre ambos puntos de vista. Ocurre, pese a todo esto, que hay gente empeñada en no cuestionar nada que tenga que ver con sus creencias religiosas y a aceptar, a pies juntillas, el relato de la creación tal cual viene escrito en las Sagradas Escrituras.

El evolucionismo de Darwin está siendo uno de los temas estrella de este año en el que se cumplen 200 años de su nacimiento. Como un homenaje al científico inglés, Attenborough se aferra al hecho científico: “Las preguntas son la base de la ciencia. Lo importante es que las preguntas científicas han de ser respondidas con hechos”.

-¿De qué forma se considera heredero de Darwin?
-De ninguna manera. No soy un investigador, sino un divulgador. Condición que, debido al papel protagonista de la televisión en los medios de comunicación actuales, a veces se ve desvirtuada. Entiendo la confusión, pues para alguna gente soy la única persona que conocen que les habla de los animales y las plantas en términos científicos. Para cualquiera que se dedique a estos menesteres en el siglo XXI habrá de hacerlo necesariamente desde la historia de la vida en sentido evolutivo que enunció Darwin hace 150 años. Lo que no nos convierte en herederos directos de él, sino en productos de nuestro tiempo.

Los sonidos de la Tierra
La divulgación ha sido su vida. A los 80 años se “regaló” un viaje a las islas Galápagos para filmar las míticas tortugas gigantes. “Ha sacado los documentales de historia natural del páramos de la oscuridad para llevarlos a las más altas cumbres de la conciencia global”, ha señalado Tim Kelly, presidente de National Geographic global Media. Estos días el canal Odisea emite títulos como La vida a sangre fría, Charles Darwin y el árbol de la vida, Los sonidos de la Tierra y El pájaro jardinero.
-De su larga experiencia en la divulgación científica, ¿cuál considera su gran aportación?
-Mi único mérito ha sido el de contribuir a dar una visión global de la historia natural del mundo en términos extrapolables e inteligibles para todas las personas. Un punto de vista fundamental para entender nuestra relación con el planeta.
-¿Qué papel debe jugar, pues, un divulgador?
-Piense que la ciencia domina nuestras vidas. Tenemos que ser capaces de entender ciertos principios científicos pues la tecnología ha ocupado un lugar importante en lo cotidiano. Es obligación de los divulgadores ayudar a que la gente pueda tener una opinión que les permita decidir sobre cuestiones de salud que les atañen directamente o influir en las decisiones de sus gobiernos sobre problemas de índole internacional. La ciencia está a la orden del día y la gente necesita tener criterio.
Un criterio que le sirve a nuestro divulgador para destacar entre los acontecimientos científicos de los últimos años “las técnicas de comunicación electrónica y la comprensión de los entramados de la genética”.
-¿Qué le ha supuesto el Premio Príncipe de Asturias?
-Es, por supuesto, un honor recibir un premio de esta categoría. En tanto que estoy a punto de cumplir 84 años, no me atrevería a decir que vaya a cambiar mucho mi futuro como científico. Pero qué duda cabe que contribuirá a difundir en mayor grado un trabajo al que he dedicado mucho tiempo, y que ha tenido como objeto de forma esencial la comprensión del medio ambiente.

Fuente: El Cultural.es

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miércoles, septiembre 30, 2009

Construcción de Identidad-Proyecto Facebook