viernes, junio 17, 2011

Jornadas Manuel Sadosky. A 50 años de Clementina

Jornadas Manuel Sadosky. A 50 años de Clementina.

Por Ignacio Uman

¿Por qué el Instituto de Cálculo llegó a ser una institución pionera en la región, cuyo impacto excedió por mucho a la existencia física de la supercomputadora Clementina? ¿Cómo logró constituir un espacio de investigación interdisciplinario al servicio de la necesidades del país ? ¿Por qué no tenía nada que envidiarle a los principales países desarrollados? ¿Quiénes acompañaron a Manuel Sadosky en ese heroico e inolvidable proyecto? ¿En qué medida estaba naciendo una nueva ciencia? ¿Cuál es el legado que esta experiencia histórica nos deja en la actualidad?

Algunas de estas desafiantes pero no menores preguntas, fueron el principal disparador de las Jornadas “Manuel Sadosky” realizadas el 12 y 13 de mayo de 2011, con la presencia de los pioneros de la computación científica nacional.

Organizadas por el Departamento de Computación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA (sede del evento) y por la Fundación Sadosky, las Jornadas tuvieron el objetivo de conmemorar el 50º aniversario de la computación en nuestro país, exponiendo las experiencias particulares de aquellos referentes en la disciplina.

El acto de apertura se realizó en el Aula Magna del Pabellón I de Ciudad Universitaria, colmada por más de 300 asistentes. A lo largo de las Jornadas se contó con la presencia denumerosos pioneros (participantes del Instituto de Cálculo desde 1961 a 1966), entre ellos la que fuera mano derecha de Sadosky y verdadero factótum del IC, Rebeca Guber, el fundador de la electrónica nacional, Humberto Ciancaglini, Julian Araoz, Mimi Burgos, Viky Bajar, Juan Carlos Angió, Marta Blanco, Clarisa Cortés, Wilfred Duran, Violna Eandi, Juan Carlos Frankel, Ester Grunstein, Ernesto Garcia camarero, Marcelo Larramendy, Liana Lew, Rudi Magaldi, Antonio Martese, Arturo O’Connell, Valkiria Primo, Jonas Paiuk, Victor Pereyra, Nestor Sameghini, Hugo Scolnik y Cristina Zoltan. Una nota conmovedora fue la asistencia de la viuda de don Manuel, Katun Troise.

Para dar comienzo a la actividad, el Director del Departamento de Computación, Sebastián Uchitel, subrayó la importancia de haber tenido una carrera de Computación precursora en el mundo y que fue la más antigua en Sudamérica. Esa era la carrera de Computador Científico, creada en 1963 por iniciativa de Sadosky, cuyo objetivo fue formar auxiliares de científicos que pudieran usar la eficientemente la computadora como poderosa herramienta de cálculo. Luego Uchitel se refirió a la Licenciatura en Ciencias de la Computación, creada en 1982, “ se entendió que detrás del cómputo había una ciencia”, explicó. También remarcó el legado que dejó ese proyecto pionero y fundacional para la creación del Departamento en 1985, complementado con el avance en carreras de grado y posgrado, los diversos grupos de investigación, y la formación científica de primera línea.

Después le tocó el turno al Decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Jorge Aliaga, quien leyó las primeras actas de Consejo Directivo, que contenían nada menos que la conformación del proyecto pionero del Instituto de Cálculo de la Facultad en el año 1957. A su vez, buscó corregir aquellas versiones de la historia que señalaron que no quedaron rastros físicos de Clementina, cuando justamente durante las Jornadas se exhibieron algunas partes de la máquina. “Más allá de los rastros físicos, que sí existen, los rastros más importantes de Clementina son los recursos humanos que dejó. Clementina sigue viviendo en lo que es nuestra Facultad y en el Departamento de Computación” , concluyó.

También estuvo presente, Jonás Paiuk, Responsable de Ingeniería Electrónica del Instituto de Cálculo desde 1961 a 1996. Atestiguando el ideal vanguardista de la época, invitó a reflexionar sobre los devenires del momento y lo que “pudo haber sido y no fue”. Visiblemente emocionado ante al auditorio, Paiuk relató el diseño del primer prototipo de computadora del país (CEFIBA) realizado en la Facultad de Ingeniería, proyecto experimental que quedó trunco por problemas no técnicos sino políticos. “Sin embargo, mi destino cambió cuando el ingeniero Giancaclini me recomendó ante Sadosky y me incorporé al Grupo de Ingeniería Electrónica del Instituto de Cálculo. A partir de 1963 comenzamos a realizar trabajos aplicados en conexión con la industria nacional, las universidades y diversas instituciones públicas y privadas”. En el Instituto de Cálculo llegaron a trabajar unas cien personas y tanto Sadosky como su mano derecha, Rebeca Guber, que oficiaba como jefa operativa, “tenían una excepcional capacidad de formar recursos humanos y de gerenciar el naciente proyecto de la época”. Y concluyó con una reflexión: “Pocos grupos tenían la mística que tuvo el Instituto de Cálculo. Espero que sirva como experiencia que logre de una vez por todas proyectarnos hacia el futuro”.

Para concluir la apertura de las jornadas, tomó la palabra el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, quien señaló que las tecnologías de la información, las comunicaciones y la computación son una prioridad del actual Gobierno y hay que apoyarlas de forma acorde. “Hemos decidido en forma deliberada que hay que construir un nuevo Departamento de Computación en Exactas. Creemos que el Estado tiene que tomar decisiones para acercar a los jóvenes a esta ciencia”.

Al mismo tiempo, Barañao destacó la creación de un nuevo canal de televisión para mostrar a científicos jóvenes haciendo ciencia y el lanzamiento de un sistema nacional de computación de alto desempeño. “Clementina tiene una hija que muchos desconocen y es Clementina 2. En este sentido, creemos que es hora de tratar de recuperar este rumbo que Argentina supo tener. No hay en este momento ninguna limitante objetiva para que la ciencia argentina adquiera finalmente el rol que Manuel Sadosky, Juan José Giambiaggi, Rolando García y tantos otros avizoraron en ese momento”, remarcó.

Etiquetas: